Imaginemos que te gusta conducir.Imaginemos que tienes "pasta" para gastar en un coche. Hablamos de bastante "pasta".
Imaginemos que puedes decidir entre tres opciones:
- McLaren SLR. 650 caballos, 3,6 segundos de 0 a 100 Km/h.
- BMW M6. 507 caballos, 4,6 segundos de 0 a 100 Km/h.
- Aston Martin V8. 420 caballos, 4,9 segundos de 0 a 100Km/h.

BMW es mundialmente conocida también y además goza de cierta imagen ventajosa en un sector importante de la sociedad. No es tan potente ni tan rápido, pero a las mujeres les encanta.
En cambio el Aston Martin, aunque conocido en los círculos de adictos al motor y con renombre entre los entendidos, de cara al público en general no es todo lo que quizás desearías de una inversión como esa.
Con los datos que tenemos la decisión está clara: McLaren SLR.Pero resulta que, además de ser bastante más caro de principio, el mantenimiento del cacharro es brutal, y el consumo no te cuento...
Bueno..., quizás el BMW M6.
Tiene potencia, es rápido, ligas que no veas..., pero cuando lo pruebas te das cuenta de que por encima de 160Km/h las sensaciones no son Uffff!!!
Le falta algo que no sabrías decir muy bien qué es, pero que está ahí y te deja ese sabor de boca extraño.
Además, tiene tanta tecnología punta integrada que sólo para ponerlo en marcha y elegir la modalidad de conducción deportiva en el ordenador de a bordo tardas más de tres minutos, tiempo en el que cualquiera de los otros dos rivales ya está a varios kilómetros de distancia.
Bien, pues entonces sólo me queda el Aston Martin V8.
No es tan potente como los otros, no tiene la misma aceleración, ni te da la misma imagen porque para la gran mayoría es desconocido.
Pero tiene algo que no tienen los demás: los caballos que tiene los entrega de una forma salvaje desde el principio, si le pisas a fondo yendo a 160Km/h te oyen en tres kilómetros a la redonda, y para disfrutar de todo eso sólo has de poner la llave en el contacto y pisar el acelerador.
Así de simple.
Te gusta conducir?
Life is soft!!!










